Tecnología sostenible: data centers verdes en la península

Data centers sostenibles

La península ibérica vive un momento dulce para los centros de datos. España y Portugal combinan buena conectividad internacional, abundancia de renovables y un clima que permite aprovechar el enfriamiento natural. A la vez, la presión social y regulatoria empuja hacia operaciones más eficientes y transparentes. 2025 será un año de concreción: menos promesas, más indicadores verificables y proyectos con impacto en el entorno.

Energía renovable y PPAs: la base

La expansión de fotovoltaica y eólica en España facilita el abastecimiento con contratos de compra de energía (PPA) a largo plazo. Para los hyperscalers y operadores locales, asegurar energía verde no es solo un gesto reputacional: reduce la volatilidad de costes. Lo relevante es la “adicionalidad”: que el PPA financie nueva capacidad renovable. En 2025 veremos más PPAs con almacenamiento integrado (baterías) y gestión de cargas para ajustar consumo a la producción renovable, bajando emisiones reales hora a hora.

PUE ya no basta: hacia métricas 24/7

Durante años, el Power Usage Effectiveness (PUE) fue la estrella. Se seguirá reportando, pero el sector adopta métricas más ricas: intensidad de carbono horaria, consumo de agua (WUE) y recuperación de calor. Operar con PUEs por debajo de 1,2 es factible con diseño moderno, pero reportar emisiones en tiempo real —no promedios anuales— marcará la diferencia. España está bien posicionada para esta transición gracias a su mix renovable y a climas que favorecen el free cooling.

Agua: eficiencia y alternativas

El uso de agua preocupa, especialmente en zonas con estrés hídrico. La respuesta de los operadores pasa por tecnologías de circuito cerrado, enfriamiento adiabático controlado y, en algunos casos, soluciones sin agua. La evaluación ambiental debe ir más allá de la parcela: planificar con las confederaciones hidrográficas, medir evaporación real y publicar consumos con periodicidad. La transparencia evita polémicas y mejora el diseño.

Reutilización de calor: del titular a la tubería

Recuperar calor para redes de distrito es una idea atractiva que requiere pragmatismo. Funciona mejor en climas fríos y en entornos urbanos con demanda cercana (piscinas, hospitales, viviendas). En España veremos proyectos piloto en áreas metropolitanas, con intercambiadores y acuerdos con ayuntamientos. El gran salto llegará si se integran desde el diseño: distancias cortas, contratos a largo plazo y responsabilidad clara del mantenimiento.

Territorio: por qué Madrid, Aragón y la costa cuentan

Madrid se consolida como nodo por su posición en redes, talento y cercanía a clientes corporativos. Aragón y Castilla-La Mancha atraen centros por suelo disponible y costes energéticos competitivos. En Portugal, Sines se perfila como campus de gran escala por su acceso a energía y puertos. La clave para 2025 será coordinar permisos urbanísticos, ambientales y eléctricos de forma más ágil y predecible. Menos trámites encadenados; más ventanillas únicas y calendarios claros.

IA y densidad: el reto térmico

La irrupción de cargas de IA aumenta la densidad y complica la refrigeración. El salto a refrigeración líquida directa al chip (y en algunos casos inmersión) deja de ser experimental. Exige nuevas competencias en operación, seguridad y contingencia. Las plantas en España que adopten estos sistemas podrán ofrecer “islas” de alta densidad sin penalizar el resto del CPD. La planificación eléctrica (distribución, redundancias, UPS) debe ir en paralelo.

Impacto local y empleo

Más allá de megavatios, la aceptación social depende del retorno visible: empleo cualificado, contratación local y colaboración con FP y universidades. Los mejores proyectos incorporan desde el inicio programas de formación, compromisos de compras locales y participación en iniciativas de eficiencia energética municipal. La transparencia en informes —incluyendo paradas, incidencias y consumos— genera confianza.

Qué vigilar en 2025

Transparencia 24/7 de carbono, acuerdos de calor con ayuntamientos, soluciones de agua eficientes, PPAs con almacenamiento y despliegues de refrigeración líquida. España y Portugal pueden ser referencia si combinan ambición con ejecución. La sostenibilidad no es un “extra” del CPD: es su nueva licencia para operar. Y el mercado —clientes que exigen pruebas, inversores que miran métricas— recompensará a quien lo demuestre con datos.